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Disagro y AGQ Labs colaboran con tabacaleras de Honduras y Nicaragua

Productores de puros centroamericanos han empezado a realizar análisis para hacer un correcto seguimiento del producto

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19/06/2017 - Alimentaria


Ante las nuevas regulaciones de la FDA, que obligará a controlar una serie de sustancias químicas en el tabaco, los productores de puros centroamericanos han empezado a realizar diversos estudios para hacer un correcto seguimiento de estas sustancias.


Fundamentalmente, se trata de controlar valores de pesticidas, nicotina, nitrosaminas, amoniaco y metales pesados. La FDA ha publicado una lista con 94 compuestos de riesgo, pero de momento son los antes citados los que se están analizando y controlando en el tabaco, tanto fresco como en fermentación y ya curado. El objetivo de la FDA es establecer los límites que regularán el contenido máximo admisible de estas sustancias. No obstante, también se exigirán más adelante controles de alquitranes, dióxido de carbono, hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) en el humo del tabaco.


AGQ Labs ha desarrollado un método analítico para todos estos parámetros, colaborando actualmente con importantes empresas productoras de Honduras y Nicaragua, dos de los principales países productores de tabaco con destino a Estados Unidos. El tercer país en importancia es República Dominicana, donde ya se ha entrado en contacto con el sector productor.


El objetivo de estos controles es monitorizar los valores de estas sustancias contaminantes en las distintas variedades de tabaco, así como su concentración a lo largo de las distintas fases de su proceso (producción en campo, cosecha, curación, fermentación, elaboración, comercialización).


Se trata de controlar cómo evolucionan estos contenidos a lo largo de las distintas fases, así como intentar correlacionar los contenidos de nicotina y nitrosaminas con la nutrición del cultivo en campo. Está ya comprobado que hay una relación directa entre el nitrógeno que aportemos en la fertilización y el contenido de nicotina en hojas. Por tanto, si conseguimos reducir esta fertilización nitrogenada, conseguiremos bajar también el contenido de nicotina.